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viernes, 12 de julio de 2019

JUEGOS

Aquel muchicho no tenía juguetes de ninguna clase pero le gustaba muchismo jugar a los pelotazos, a la bandera, a cero, a la una andaba la mula, a la uneta, a churro, a las tabas.......
 Los PELOTAZOS Y LA BANDERA, aun sin saberlo ellos, tenían cierta reminiscencia e imitación de la guerra. En los pelotazos con unas pelotas más o menos duras de trinquete, gorilas de goma, caseras de lana se enfrentaban dos bandos, muchas veces los de arriba ( los que acudian a la escuela por la carretera y por la calle Aragón ) contra los de abajo (los que llegaban por la calle Larga ) El único fin era golpear con la pelota y hacer el mayor daño a los contrarios.  LA BANDERA era un palo colocado  en el centro de los dos equipos situados a igual distancia y detras de unas líneas que eran los refugios a los que tenían que ir prisioneros los pillados del bando contrario y donde estabas a salvo porque no te podian pillar. Ganaba el equipo que conseguia llevar la bandera a su refugio o hacia prisioneros a todos del equipo contrario.
A CERO era un juego de saltos en el que uno la pagaba colocado en posición de pídola y todos los demas debian saltarlo . Primero se colocaba pegado a una línea a cero pasos, cuando saltaban todos, con la medida de su pie se iba separando cada vez más de la línea. Todos volvían saltarlo y a medida que se alejaba de la línea se volvía a saltar con 1, 2, 3.....…pasos intermedios. La pagaba quien no conseguía saltarlo en los pasos que marcaba el primero.
LA UNETA es el nombre aragonés que le dábamos a la Rayuela. Uneta por qué se saltaba con UNA sola pierna,  pata coja.
El CHURRO, media manga, manga entera era un juego brutal y peligroso para la salud.: En  el equipo que la pagaba, cada uno  se colocaba en ángulo recto con su cabeza metida entre las piernas del de delante y las manos abrazadas alas piernas del anterior comando una cadena o burro largo al que cogiendo carrerilla saltaban los del equipo contrario. Alguno de ellos tenían que soportar en sus riñones la caída y el peso de varios contrarios. Mas tranquilo eran LAS TABAS,huesecillos de cordero que funcionaban a modo de dados con solo 4 caras:  verdugo o rey, raquis o liso, hoyo y tripa. Se lanzaban al aire y se valoraba la dificultad de caer en una de las 4 posiciones en el orden citado anteriormente.



domingo, 19 de mayo de 2019

VESTIGIOS DE LA GUERRA

Aquel muchicho nació en enero  del 52. A menos de 13 años de terminada la guerra civil , en el año que terminaron las cartillas de racionamiento. Oia muchas veces  " cuando la guerra.......". En el corral de la abuela Elvira un casco de guerra invertido albergaba la pastura que comían las gallinas: mezcla de boñigos y salvado de trigo amasado con agua. En casa de la otra abuela y en la propia un proyectil de artillería desactivado hacía de pequeño yunque. Cuando comía las lentejas en casa de la abuela del Barrio La Virgen siempre lo hacía con "la cuchara de soldao", una cuchara caí sin mango, de las de campaña. Era frecuente ,sobre todo en dias de lluvia, encontrar balas de fusil con su balín y su pólvora intacta que vacíabamos en la acera formando letras y aplicando fuego para grabar nuestras iniciales.
En la fachada principal de la iglesia y a unos metros del suelo estaba colocada la lápida grabada con la veintena de soldados de reemplazo , que murieron por Dios y por España y los 3 civiles victimas un bombardeo de la aviación republicana. Debajo de la lapida, encabezada por José Antonio, había un pequeño promontorio de cemento a modo de escaleras por la que subiamos y jugabamos.
¡ Muchichos bajar diay !, nos gritaban con miedo, no se si porque nos cayeramos o porque estábamos profanando el "sacrosanto monumento "

domingo, 21 de abril de 2019

FRANCIA

El padre de aquel muchicho como el de otros muchos de aquel pueblo fue a trabajar la remolacha a Francia. Fue durante 4 campañas o temporadas. Muchos, hicieron mas de 10. La campaña de escarda de remolacha solía durar desde mediados de abril a finales de mayo. Se iban con la maleta de madera llena de ropa limpia y la caja con comida para los primeros dias y volvían cansados, con la ropa sucia y unas 40.000 pesetas que ayudarian a pasar el año y a hacer alguna compra o remiendo en la casa.
Aquel muchicho hacia de negro para su madre que en cuestión de escritura estaba a nivel de una párvula. A vuelta de correo escribía lo que le dictaba: que las remolachas del Pelao ya estaban nacidicas, que había llovido bastante y que todos estábamos bien G. a D. Recuerda que aquello era un suplicio para él ,sobre todo si tenía que repetir la carta. Estaba pensando en terminar cuanto antes para irse a la calle a jugar.
El muchicho que fue aún recuerda la dirección que ponía en el sobre: Ferme de Lissy. Melun. Seine et Marne. Francia.







recuerda la maleta de madera con la que